Paro intrínseco y absurdo

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Paro intrínseco y absurdo

Lorenzo Doreste

En una reciente conferencia en Madrid, el prestigioso economista estadounidense John Schmitt criticó a la derecha española por estar siempre pidiendo la “desregulación del mercado laboral”, o sea, el despido libre y gratuito. Schmitt contrastó este énfasis derechoso con el denostar u olvidar políticas de probada eficacia, tales como la rebaja del precio del crédito bancario (seis veces más elevado en España que en EEUU) y el incremento del intervencionismo público para la creación de empleo. El gasto público español es uno de los más bajos de la UE-15, y es necesaria la inversión en obras públicas y en servicios públicos, como sanidad, educación y asistencia domiciliaria. John Schmitt comparó el estímulo del Gobierno Obama con el de Zapatero. Obama invierte más  en creación de empleo, público o privado, a través de inversiones de gasto público. De ahí deduce Schmitt que en EEUU habrá una reducción del desempleo más rápida que en España. Schmitt y muchos otros economistas critican a Obama porque, según dicen, su estímulo al desarrollo económico mediante el gasto público es insuficiente. Oyendo a John Schmitt y a sus ilustres colegas se da uno cuenta del cerrilismo de la clase dominante en España (banca y gran patronal).

Por ello conviene repetir que el denostado socialismo no es la antítesis del capitalismo. El socialismo es el capitalismo humanizado. Lo más importante del socialismo es distinguir entre necesidades básicas y necesidades “de las otras”, de las creadas por el exceso propagandístico de los comerciantes. Las necesidades básicas del ser humano son: Alimentación, Vivienda, Sanidad y Educación, y, por supuesto, Empleo. También conviene recordar lo que decía Marx respecto al paro, que es intrínseco al capitalismo y es absurdo que exista.  ¿Cómo va a haber paro con todas las tareas que están pendientes de realizar en el país? Una persona está en paro porque ha dejado de serle rentable a su empresa. En cambio, para la Gran Empresa, que es el propio país, todos somos rentables si sabemos organizarnos.

Siguiendo estas ideas de Marx, Guillermo Calderín, un economista turolense, director de una agencia privada de empleo, propone que en vez de cobrar una prestación por estar desempleado, el parado debería tener opción a proponer al Estado un trabajo que él podría realizar, aportando su currículo con sus capacidades demostradas o fáciles de demostrar y añadiendo su plan de trabajo y razonando que éste será rentable al país en cuestión de pocos años. Dichos trabajos de organización unipersonal serían para atender de forma gratuita a clientes que carecieran de recursos económicos. Los clientes certificarían su conformidad con la prestación laboral bien realizada. Como ejemplos se podrían citar cientos: Ayudar a niños pobres dándoles clases particulares, atender a enfermos y discapacitados de un barrio o de la propia familia, dar recitales de música a asociaciones de vecinos que no pueden pagarlos, ejercer en barrios pobres cualquier oficio: fontanero, albañil, etc., de modo que el cliente sólo tendría que pagar los materiales. Calderín dice que los ingresos netos de estos trabajadores podrían ser de 10.000 euros anuales por lo menos. Hay cuatro millones de parados. Costarían 40.000 millones al año. A esto habría que añadir los gastos de creación de esos puestos de trabajo: compra de materiales, alquiler de locales, etc., 20.000 millones de euros. En total, 60.000 millones. No sé si el Gobierno admitirá este plan o hará otro por el estilo. Lo que está claro es que se debe mantener siempre la demanda, sobre todo la de los menos favorecidos. Como muy bien dijo Marx, sólo los pobres, si pueden ejercer suficiente demanda, darán estabilidad al sistema económico, impedirán que vengan crisis de forma cíclica.

Una respuesta to “Paro intrínseco y absurdo”

  1. Juan Alcázar Says:

    A mí me parece muy bueno el plan del señor Gillermo Calderín. Hay sectores económicos que están muertos. La iniciativa privada no se ocupa de ellos porque no son rentables. El Estado tampoco se preocupa mucho, porque dichos sectores carecen de recursos políticos y mediáticos para manifestar su protesta. Los desempleados podrían escoger entre miles de tareas de interés social inmediato y de interés económico a corto plazo: Asesoría técnica a agricultores, industriales, comerciantes; clases particulares de enseñanza media, de arte, de gimnasia; asistencia psicológica, trabajos de mantenimiento doméstico de toda clase, asistencia sanitaria a domicilio, … ¡Sería maravilloso poner en funcionamiento un plan de este tipo!

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