Carta desde Colombia

Desde Colombia me llega carta del gran escritor colombiano Octavio Quintero, quien, a propósito de los negocios millonarios de los hijos del presidente Álvaro Uribe Vélez, proclama las diferencias entre ética y ley. Los niños de papá alegan que ellos nunca han incumplido una ley. ¿Y qué? En Colombia el 87,34% de los delitos graves se cometen al amparo de la ley.

Glosario: paraco significa paramilitar; DAS es el Departamento Administrativo de Seguridad; sapo es traidor y delator para acogerse al perdón de los delitos (salen mejor librados no los que menos delinquieron, sino los que más delataron)     811047_N_IMGG[1]

El destape ético

OCTAVIO QUINTERO

13-05-09

Parecía energúmeno. Dijo cosas tan absurdas como que “la ética es la ley”. Temblaba y manoteaba como náufrago echando mano de la Constitución, las leyes y los códigos, apoderado de lo que las señoras llaman “ira santa”. Vociferaba incoherencias creyendo que los decibeles bucales imponen razones.

Cuando uno confunde la ética con el apego estricto a la ley, puede considerar ético que los hijos del presidente de Colombia estén dejando sin oficio a los basureros tradicionales a quienes, “con la ayudita de Dios”, dirá su padre, les han montado una feroz competencia comercial.

El ministro de hacienda, ese que resulta ser el más ponderado hacendista de cualquier país en su momento, no alcanzó anoche en el seno del Congreso, en su (esa sí), ardorosa defensa de los hijos del Presidente, ni siquiera el consuelo de una vulgar caricatura.

Dijo, sin embargo, cosas interesantes, por lo crudas:

(…) “La ley que aprueba y expide el Congreso es el único estándar de moral pública que puede seguir un funcionario y el único camino para medir los estándares que la sociedad le ha designado”.

Sí señor: en un Congreso corrupto, ‘paraco’ y vendido como éste, en el mismo día en que una ex presidenta de su seno es capturada por paramilitarismo, el ministro de hacienda dice que su único parámetro ético y moral es la ley.

Porque este Congreso ha expedido leyes como la reforma del “articulito” que permitió la reelección de Uribe en el 2006, es por lo que todos los funcionarios de este gobierno, con cierta interpretación ética descubierta por el Procurador en su ya famosa “duda razonable” que le permitió absolver a los ministros que compraron a los parlamentarios, tienen el cohecho y el peculado por norma…

La ley que autoriza al DAS a interceptar las comunicaciones privadas en casos especiales, es la misma que, según el ministro, soportaría en el terreno de la ética y la moral, el espionaje político que se ordena desde las alturas del poder Ejecutivo contra altos miembros del poder Judicial que investiga a los compinches políticos del Presidente; y del Legislativo contra los miembros de la oposición.

La ley de justicia y paz que dispone millonarias recompensas a los arrepentidos y los sapos, hace ético y moral el hecho de que algún asesino de siete suelas aparezca cualquier día con la mano de otro asesino superior que era su jefe, como prueba de que en un piadoso acto de arrepentimiento, y en nombre de la seguridad democrática, lo mató y viene por su recompensa. Es la misma ley que le permite a una asesina en serie entrar en la onda de la ética y la moral del ministro de Hacienda, convertirse en gestora de paz.

Por lo que la ley ampara el embargo es por lo que los bancos mediante la especulación financiera han despojado en los últimos 10 años a más de dos millones de familias de sus casas (ya pagas dos y tres veces), y se aprestan a despojar a muchas otras en los próximos meses mediante procesos judiciales muy éticos y morales porque están dentro de la ley.

Y, cayendo en el tema de los negocios, por lo que el Congreso expidió la ley sobre las cooperativas de trabajo asociado (CTA), entre otras de las muchas reformas laborales que han destruido la estabilidad y la dignidad de los asalariados, es por lo que los empresarios moral y éticamente han envilecido los sueldos, los puestos y la vida de los trabajadores que, en el fondo, es lo que han dado en hacer con los humildes basureros los hijos del Presidente.

En su obcecado arrebato el ministro dijo una y otra vez que no sabía y no tenía por qué saber que en el negocio de la zona franca de Occidente habían entrado los hijos del Presidente.

Eso sí, permítame señor, tender sobre ésta, su afirmación, una “duda razonable”, del mismo corte de la del Procurador, que me lleva a mantenerme en la idea de que usted sí tenía por qué saberlo, no sólo como viejo amigo de la familia presidencial que es, según lo dice usted mismo, sino obligado por su misma condición de ministro de Hacienda.

Duda razonable que, por demás, asiste a buena parte de la opinión pública y podría decirse que a casi toda la opinión popular, de que los hijos del presidente en este sonado caso de la zona franca jugaron sucio con la complicidad de algunos ministros y altos funcionario públicos que por halagar al padre, y mejor, quizás, por cumplir sus órdenes, al mejor estilo del “patrón” en los campos de la mafia, movieron fichas legales y aplicaron medidas persuasivas (éticas, según usted), para que los pobres muchachitos coronaran con éxito el negocio de su vida… De su vida como pichones de delfín, porque al paso que van y con la ética y la moral que usted nos dicta, pronto vamos a saber de ellos mucho más y mucho tiempo más.

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