Campos y ondas electromagnéticos (1)

Las agencias de noticias nos han traído una alegría  a los que nos preocupamos por la contaminación electromagnética: El gobierno francés está preparando una nueva ley para 1º, prohibir la publicidad de teléfonos móviles que se dirija a menores de 12 años; 2º, prohibir la venta de teléfonos móviles diseñados para ser utilizados por niños de seis años o menos; y 3º, obligar a que todos los teléfonos móviles se vendan acompañados de auriculares de manos libres, con objeto de reducir la exposición del cerebro a los riesgos de las radiaciones. Y aunque se encuentra en muchos blogs, también es oportuno recordar aquí la Declaración de Friburgo, firmada por un grupo de médicos el 9 de octubre de 2002:

Como médicos en ejercicio de todas las especialidades, en particular de la medicina medioambiental, y seriamente preocupados por la salud de la población, nos dirigimos a los colegas, a los responsables de sanidad y de la política, así como a la opinión pública.

En los últimos años, observamos entre nuestros pacientes un dramático aumento de enfermedades graves y crónicas, en particular:

–    Trastornos en la capacidad de aprender, de concentrarse y del comportamiento en los niños (por ejemplo, hiperactividad).

–    Descontrol de la presión arterial, que cada vez resulta más difícil tratar con medicamentos.

–     Trastornos en el ritmo cardíaco.

–    Infartos y apoplejías en personas cada vez más jóvenes.

–    Enfermedades cerebrales degenerativas (p. ej. Alzheimer) y epilepsia.

–     Cánceres como leucemia y tumores cerebrales.

Observamos, además, la aparición cada vez más frecuente de diversos trastornos que a menudo se diagnostican erróneamente como psicosomáticos. Limitándonos a los síntomas más frecuentes, mencionaremos:

–     Dolores de cabeza y migrañas.

–     Cansancio crónico.

–     Inquietud interna.

–     Insomnio y cansancio diurno.

–     Zumbidos en los oídos.

–     Inmunodeficiencias.

–     Dolores neurológicos y de tejidos blandos que no resultan explicables por las causas habituales.

Como generalmente conocemos el entorno en que viven y las costumbres de nuestros pacientes, vemos con frecuencia creciente, sobre todo tras interrogarles intencionadamente, una clara relación temporal y espacial entre la aparición de estas dolencias y el comienzo de una irradiación de microondas que se presenta de diversas formas:

–     Instalación de antenas de telefonía móvil en la proximidad de los pacientes.

–     Uso intensivo de teléfonos móviles.

–     Adquisición de un teléfono inalámbrico para usarlo en la casa o en la vecindad.

Ya no podemos creer en una coincidencia puramente casual, debida al azar, pues:

–     Con demasiada frecuencia observamos una llamativa concentración de determinadas enfermedades en zonas o edificios irradiados con microondas.

–     Con demasiada frecuencia mejora la enfermedad o desaparecen dolencias que se prolongaban meses y hasta años, poco tiempo después de reducir o eliminar la irradiación con microondas.

–     Con demasiada frecuencia se confirman nuestras observaciones con las mediciones de campos electromagnéticos realizadas in situ.

Apoyándonos en nuestra experiencia cotidiana consideramos que la tecnología de la telefonía móvil introducida en 1992 y que ya cubre casi todo el territorio, así como los teléfonos inalámbricos (Norma DECT) que se pueden comprar desde 1995, son uno de los desencadenantes esenciales de este fatal desarrollo. Ya nadie se puede librar del todo de las microondas pulsantes. Éstas incrementan el riesgo de la acción de factores químicos y físicos ya existentes en el medio ambiente, sobrecargan adicionalmente el sistema inmunológico y pueden acabar con los mecanismos de regulación que hasta ahora hacían de contrapeso. Especialmente amenazados se encuentran las embarazadas, los niños, los adolescentes y las personas mayores y enfermas.

Nuestros esfuerzos terapéuticos para restablecer la salud son cada vez más infructuosos. Pues la libre y continua penetración de las radiaciones en lugares de residencia y trabajo, especialmente en dormitorios y habitaciones de niños, que consideramos lugares extraordinariamente importantes para relajarse, regenerarse y curarse, causa tensión ininterrumpida e impide una recuperación sólida del enfermo.

A la vista de este inquietante proceso consideramos nuestro deber comunicar a la opinión pública nuestras observaciones, sobre todo después de oír que los tribunales alemanes consideran como puramente hipotética la posibilidad de que la telefonía móvil cause daños a la salud (véanse las sentencias de la primavera del 2002 del Tribunal Constitucional de Karlsruhe y del Tribunal Administrativo de Mannheim).

¡Lo que en nuestra práctica cotidiana presenciamos dista de ser hipotético! Consideramos el número creciente de enfermos crónicos también como una consecuencia de una política irresponsable de fijación de límites, que, en vez de proteger a la población de los efectos a corto y largo plazo, se somete a los dictados de una tecnología de cuya peligrosidad se tiene ya suficiente constancia. Para nosotros se trata del comienzo de un proceso muy serio que amenaza la salud de muchas personas.

Ya no esperamos nada de nuevos e irreales resultados de la investigación, que según nos muestra la experiencia están influenciados reiteradamente por la industria, mientras se ignoran estudios con fuerza probatoria. ¡Consideramos apremiante y necesario actuar ya!.

Como médicos somos sobre todo los abogados defensores de nuestros pacientes. En interés de todos los afectados, cuyo derecho fundamental a la vida y a la integridad física están ahora en juego, dirigimos este llamamiento a los responsables políticos y sanitarios para que apoyen con toda su influencia nuestras reivindicaciones:

–     Nuevas técnicas de comunicación compatibles con la salud y valoración independientes de sus riesgos, especialmente ante de su introducción.

y como medidas inmediatas de transición:

–     Reducción masiva de los límites, de las potencias de emisión y de la irradiación por microondas hasta valores biológicamente defendibles, sobre todo en dormitorios y lugares donde uno se recupera.

–    Congelar el desarrollo de la tecnología actual de la telefonía móvil, para que la irradiación que ya se padece no se multiplique.

–    Derecho de la población y de los municipios a participar en la colocación de las antenas, cosa que debiera darse por supuesta en una democracia.

–     Informar a la población y sobre todo a los usuarios de teléfonos móviles, de los riesgos sanitarios de los campos electromagnéticos para que los usen sabiendo lo que hacen y prohibición de los móviles para niños y limitación del uso para adolescentes.

–     Prohibición del uso de móviles y de teléfonos inalámbricos (DECT) en guarderías, colegios, hospitales, residencias de ancianos, actos públicos, edificios públicos y transportes públicos de manera análoga a lo que se ha hecho con el tabaco.

–    Zonas libres de móviles y de antenas, análogas a las zonas peatonales o libres de coches.

–      Reelaboración de las normas DECT para teléfonos inalámbricos con el fin de reducir la intensidad de irradiación y limitarla al tiempo real de uso, evitando la pulsación que es lo crítico desde un punto de vista biológico.

–     Investigación independiente de la industria que considere por fin los abundantes resultados de investigadores críticos y nuestras propias observaciones médicas.

Los abajo firmantes

Dr. med. Thomas Allgaier, General medicine, Environmental medicine, Heitersheim

Dr. med. Christine Aschermann, Neural physician, Psychotherapy, Leutkirch

Dr. med. Waltraud Ba r, General medicine, Natural healing, Environmental medicine, Wiesloch

Dr. med. Wolf Bergmann, Genaeral medicine, Homeopathy, Freiburg

Dr. med. H. Bernhardt, Pediatry, Schauenburg

Dr. Karl Braun von Gladiü, General medicine, Holistic medicine, Teufen

Hans Bruggen, Internal medicine, Respiratory medicine, Environmental medicine, Allergenics, Deggendorf

Dr. med. Christa-Johanna Bub-Jachens, General medicine, Natural healing, Stiefenhofen

Dr. med. Arndt Dohmen, Internal medicine, Bad Sa ckingen

Barbara Dohmen, General medicine, Environmental medicine, Bad Sa ckingen

Verena Ehret, Doctor, Kotzting

Dr. med. Joachim Engels, Internal medicine, Homeopathy, Freiburg

Karl-Rainer Fabig, Practical doctor

Dr. med. Gerhilde Gabriel, Doctor, Munchen

Dr. med. Karl Geck, Psychotherapy, Murg

Dr. med. Jan Gerhard, Pediatrics, Child/adolescent psychiatry, Ahrensburg

Dr. med. Peter Germann, Doctor, Environmental medicine, Homeopathy, Worms

Dr. med. Gertrud Grunenthal, General medicine, Environmental medicine, Bann

Dr. med. Michael Gulich, Doctor, Schopfheim

Julia Gunter, Psychotherapy, Korbach

Dr. med. Wolfgang Haas, Internal medicine, Dreieich

Dr. med. Karl Haberstig, General medicine, Psychotherapy, Psychosomatics, Inner-Urberg

Prof. Dr. med. Karl Hecht, Specialist in stress-, sleep-, chrono- und space travel medicine, Berlin

Dr. med. Bettina Hovels, General medicine, Lorrach

Walter Hofmann, Psychotherapy, Singen

Dr. med. Rolf Janzen, Pediatrics, Waldshut-Tiengen

Dr. med. Peter Jaenecke , Dentist, Ulm

Michaela Kammerer, Doctor, Murg

Dr. med. Michael Lefknecht, General medicine, Environmental medicine, Duisburg

Dr. med. Volker zur Linden, Internal medicine, Bajamar

Dr. med. Dagmar Marten, Doctor, Ochsenfurt

Dr. med. Rudolf Mraz, Psychotherapy, Natural healing, Stiefenhofen

Dr. med. Otto Pusch, Nuclear medicine, Bad Wildungen

Dr. med. Josef Rabenbauer, Psychotherapy, Freiburg

Elisabeth Radloff-Geck, Doctor, Psychotherapy, Homeopathy, Murg

Dr. med. Anton Radlspeck, Practical doctor, Natural healing, Aholming

Barbara Rautenberg, General medicine, Environmental medicine, Kotzting

Dr. med. Hans-Dieter Reimus, Dentist, Oldenburg

Dr. med. Ursula Reinhardt, General medicine, Bruchkobel

Dr. med. Dietrich Reinhardt, Internal medicine, Bruchkobel

Dr. med. Andreas Roche, General medicine, Kaiserslautern

Dr. med. Bernd Salfner, Pediatrics, Allergenics, Waldshut-Tiengen

Dr. med. Claus Scheingraber, Dentist, Munchen

Dr. med. Bernd Maria Schlamann, Dentist, Non-medical practitioner, Ahaus-Wessum

Dr. med. Hildegard Schuster, Psychotherapy, Lorrach

Norbert Walter, General medicine, Natural healing, Bad Sa ckingen

Dr. med. Rosemarie Wedig, Doctor, Psychotherapy, Homeopathy, Dusseldorf

Dr. med. Gunter Theiss, General medicine, Frankfurt

Prof. Dr. med. Otmar Wassermann, Toxicology, Schonkirchen

Prof. Dr. med. H.-J. Wilhelm, Ear, nose and throat doctor, Phoniater, Frankfurt

Dr. med. Barbara Wurschnitzer-Hunig, Dermatology, Allergenics, Environmental medicine, Kempten

Dr. med. Ingo Frithjof Zurn, General medicine, Phlebology, Natural healing, Environmental medicine, Nordrach

Lista de patrocinadores de la Declaración de Friburgo

Dr. med. Wolfgang Baur, General medicine, Psychotherapy, Environmental medicine, Vienenburg

Prof. Dr. Klaus Buchner, Physicist, Munchen

Volker Hartenstein, Member of Parliament (Bavaria), Ochsenfurt

Maria und Bruno Hennek, Self-help group for chemical- and wood preservative-damaged, Wurzburg

Dr. Lebrecht von Klitzing, Medicinal physicist, Stokelsdorf

Wolfgang Maes, Baubiology and Environmental analysis, Neu

Helmut Merkel, 1st Chairman of Biobiology Organization, Bonn

Peter Neuhold, Non-medicinal practitioner, Berlin

Prof. Dr. Anton Schneider, Scientific leader of Institute for Baubiology and Ecology, Neubeuern

Dr. Birgit Stöcker, Chairwoman of Self-Help Organization for Electrosensitives, Munchen

Prof. Dr. Alfred G. Swierk, Mainz

Dr. Ulrich Warnke, Biophysics, Biopsychology, Biomedicine, Saarbrucken

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