Narrativas breves y relatos largos (3)

La madre con la foto de su hijo secuestrado

El dolor por los caminos de Colombia

Una narrativa más. En verdad resultaban innumerables. El 16 de abril de 2009 las Farc anunciaron la decisión de liberar de manera unilateral a un militar secuestrado 11 años antes. Mucha gente respiró aliviada: Otro, así sea solo uno, que regresa a la libertad, vale decir a la vida. El 16 de abril se inició un camino aún más tortuoso y de mayor angustia para el cabo Pablo Emilio Moncayo y para su familia que ya habían recorrido uno muy largo. También para los familiares de los secuestrados por las Farc  que ponían en cada liberación el corazón y la esperanza  El padre del cautivo que había visto por última vez a su hijo cuando tenía 19 años, en el 2009 el militar sobrepasaba los treinta, había recorrido a pie la geografía colombiana clamando por la liberación de su hijo. El “profe Moncayo” se convirtió en una figura nacional e internacional. Su rostro tostado por los soles y los vientos fue una de las imágenes que han quedado en la memoria que hoy guardamos del atormentado comienzo del siglo XXI en Colombia. Pero también ha sido emblema que marcó con fuego la mezquindad extrema y la insensibilidad pasmosa del Presidente Uribe Vélez frente al dolor humano y la voluntad de mucha gente que incluso apoyando al gobernante no podía hacerse cargo de su atroz tozudez.

Pero…. ¿ por qué acudir a relatos singulares, al registro de esas huellas limitadas, argumentaba el maestro, para estudiar una etapa histórica de Colombia, cuando al tiempo se articulaban relatos enormes, escándalos de dimensiones mayores? Él se justificaba su recurso expositivo en aquella idea de Plutarco según la cual la historia humana se comprende mejor en los detalles  antes que la escena de las grandes batallas. Es el mismo aserto con apoyo del cual un historiador notable  construyó su propuesta de historia indicial, el italiano Carlo Ginzburg. Había afirmado Plutarco: …. Ni es en las acciones más ruidosas en las que se manifiestan la virtud o el vicio, sino que muchas veces un hecho de un momento, un dicho agudo y una niñería ( ”el gustico” M.M ) sirve más para pintar un carácter que batallas en que mueren millares de hombres, numerosos ejércitos y sitios de ciudades. (Plutarco, Vidas Paralelas, Alejandro y Cesar, Edic. Aguilar, pág, 705). Cuántas historias de dolor en cada pesca milagrosa de las Farc. Qué de narrativas de crueldad encierra cada masacre de los Paras.

El profesor Medófilo Medina

El profesor Medófilo Medina

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