Apolinar DÍaz-Callejas, maestro de historiadores

martes 1 de septiembre de 2009

“Colombia se convertirá en un portaaviones de los Estados Unidos para vigilar el hemisferio”, dijo el ex presidente Ernesto Samper Pizano

Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

En reportaje radial a la cadena Caracol de Colombia, la más extensa y escuchada del país, dijo ayer 30 de agosto, el Ex presidente liberal de Colombia Ernesto Samper Pizano: “Colombia se convertirá en un portaaviones de los Estados Unidos para que vigilen el hemisferio”.

Como informó el mismo noticiero radial, “así lo afirmò el Ex presidente colombiano Ernesto Samper Pizano, tras señalar que es lo mismo tener bases militares de los Estados Unidos en Colombia que prestar las bases nacionales para que lleguen soldados norteamericanos. Esto es como la diferencia entre hoyo y hueco” Agregó, “que Colombia no necesita más equipo ni apoyo de los Estados Unidos contra el narcotráfico o el terrorismo”. Samper dijo que es inadmisible que el gobierno colombiano insista en el acuerdo de cooperación y advirtió que Colombia no se puede convertir en el país soplón de la región”. Finalmente, señaló “que el apoyo entregado por el director del Partido Liberal César Gaviria a ese acuerdo, no representa la posición de la colectividad”.

Como se puede observar en el texto de la declaración del ex presidente Samper Pizano, en la entrega del presidente Uribe Vélez al presidente Barack Obama, aceptando el funcionamiento en el país, desde esta primera etapa, de siete bases militares gringas, aéreas, terrestres y marítimas en territorio colombiano, es nada menos que someter a Colombia a los dictados militares y agresiones de ese género que tenga Estados Unidos con cualquiera de los países latinoamericanos integrantes de la Unasur, que son los más importantes de la región y que cubren la totalidad de su territorio, con la sola excepción de Colombia y Perú. Entiendo que la presencia del presidente peruano Alan García, en la reunión de naciones suramericanas en Argentina, fue un simple acto de solidaridad personal con el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, único mandatario de la región que se sometió apresuradamente a las imposiciones del nuevo gobierno y presidente norteamericano Barack Obama.

Este hecho, como denuncia el ex presidente Ernesto Samper Pizano, es un retorno retardatario y agresivo de los Estados Unidos a su centenaria política de agresión a las naciones de Sur América, de América latina y del Caribe, a tal punto que el actual presidente de México, Felipe Calderón, que es un hombre de derecha, expresó su repudio a la aceptación de bases militares extranjeras en su país, que sería un gravísimo acto de quebrantamiento de la soberanía nacional”.

Es decir, el único medio aliado que le quedó a Uribe Vélez en la cumbre de Bariloche fue el presidente peruano Alán García, quien ha venido siendo calificado por la opinión pública como un mandatario entregado a las políticas y dictados del nuevo presidente de los Estados Unidos Barack Obama.

En Colombia, la política de entrega de la soberanía nacional del presidente colombiano Uribe, levantó la protesta general en toda la nación. Un acto de esa naturaleza es absolutamente repudiable y condenable, como está manifestando en todo el país el pueblo, y diversos sectores, político progresistas y de estudiantes, de trabajadores y campesinos. Este hecho trasladó al año de 1846 el retroceso de la política exterior colombiana frente a Estados Unidos, para convertir a nuestro país en un nuevo tipo de colonia política, económica y militar, como ha sido en general desde nuestra independencia.

Los antecedentes de dignidad y soberanía colombiana frente a la política de aplastamiento de esa soberanía por los Estados Unidos de Norteamérica más sobresalientes son:

En las instrucciones del presidente encargado de Colombia, general y doctor en derecho Francisco de Paula Santander, al delegado de Colombia, la grande, Joseph R. Revenga, ante el congreso Latinoamericano de Panamá de 1826, dio rumbos para buscar la unidad de las nuevas naciones independientes latinoamericanas frente a las pretensiones imperiales de los Estados Unidos. Dijo Revenga secretamente a los delegados latinoamericanos en Panamá: “No den ustedes noticia ni parte alguna en la discusión relativa a la emancipación de las Antillas españolas, sino a aquellos que habiéndose aliado previamente con nosotros en la presente guerra con la España se hallen en la misma situación en que nos hayamos los beligerantes y que respecto al sistema de comercio, sólo consientan U.U en la perfecta igualdad entre buques nacionales y extranjeros, respecto a los buques pertenecientes a los aliados de Colombia y confederados en la presente guerra”.

Como presidente de la República de 1832 a 1836, Santander se opuso todo el tiempo a la firma de un tratado de libre comercio que exigían los Estados Unidos. La realidad era que en las instrucciones secretas del presidente Clay a los delegados gringos en el Congreso de Panamá, se ordenaba: “oponerse a toda expedición militar encaminada a independizar Cuba y Puerto Rico; promover la adopción de políticas de libre comercio y la concesión mutua de un tratamiento humanitario”. Del mismo modo Clay dio instrucciones precisas a los delegados al congreso de Panamá para oponerse a las principales reglas previstas para la realización de ese congreso. Así sucesivamente fueron dadas instrucciones para destruir el contenido revolucionario que debía cumplir ese congreso para el porvenir de América Latina.

Sin embargo, en 1846 Colombia firmó el tratado de ese año con Estados Unidos, en que le entregó a esta potencia todos los poderes unilaterales que convirtieron a Colombia en una abierta colonia de los Estados Unidos, que podía mantener tropas en la península de Panamá y de mantenimiento de la soberanía colombiana en esa región. El ministro de Relaciones Exteriores de aquella época, Manuel María Mallarino, en informe confidencial del 10 de diciembre de 1846 explicó en documento reservado y secreto para los miembros del Congreso de Colombia, la traición a Colombia en que se incurría, diciendo: “ y a fe que adquirir este lauro de honra, este caudal de efectos utilísimos a los intereses mercantiles de la Unión, sin costo ni riesgo, es paso que el gabinete de Washington debe dar sin resistencia ni demora a la Unión americana , porque por una feliz casualidad reúne la honra, la necesidad y la provechosa conveniencia, a lo gratuito de su consumación”. Bogotá, 10 de diciembre de 1846, Manuel María Mallarino.

Desde aquellos lejanos tiempos fue entregada la soberanía de Colombia ante los Estados Unidos, que acaba de ratificar el presidente Álvaro Uribe Vélez con el pacto para la instalación en Colombia de siete bases militares que van a operar desde Colombia contra América del Sur y África.

Violencia en Colombia: En ejemplares del periódico de provincia, El Universal, de Sincelejo, Departamento de Sucre, de agosto 30 y agosto 31, encuentro información de asesinatos de personas en ese departamento y en el de Córdoba. Voy a tratar de informar sobre esta violencia en mis futuros artículos.

Publicado por ARGENPRESS en 18:41:00

Etiquetas: Apolinar Díaz – Callejas, bases militares, Colombia, Estados Unidos, injerencia, instalación, opinión

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