Archive for the ‘Neoliberalismo rampante’ Category

Reducción del gasto público

octubre 10, 2009

Una enfermedad ideológica, una ideología asesina

Hay enfermedades que producen millones de muertos al año en el mundo. Y existe una ideología social y económica que arruina a millones de familias, les veta el paso a una mejor calidad de vida y acaba produciendo millones de muertos. ¡Y cómo, a base de propaganda, esa ideología ha contaminado incluso a los que se autotitulan socialistas! Este curioso fenómeno lo vemos en España, donde destacados políticos socialistas, como Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Pedro Solbes, Joaquín Almunia, Jordi Sevilla, Miguel Sebastián, etc., han adoptado tantas ideas neoliberales que ya les queda poco de socialistas.

Los sabihondos neoliberales insisten en reducir el gasto público. Los medios de información y persuasión neoliberales nos incitan a apretarnos el cinturón para salir de la crisis, y presionan al Estado para que sea el primero en dar ejemplo. Hay que respetar el Pacto de Estabilidad – dicen – que obliga a que los países de la Unión Europea no alcancen déficits por encima del 3% del PIB ni una deuda por encima del 60%.

Definición habitual (neoliberal) de déficit

“El déficit del Estado ocurre cuando éste gasta más de lo que ingresa en aportaciones tributarias”. Esta definición habitual y neoliberal está muy mal, porque considera igual todo gasto público, tanto el gasto superfluo como el necesario, tanto los sueldos astronómicos de alcaldes y concejales como los gastos en hospitales, escuelas, guarderías y otras infraestructuras sociales.

Aplicando esta nefasta teoría durante el periodo de construcción de la UE, el gasto público por habitante ha ido disminuyendo, lo cual es una maravilla para los neoliberales, pues consideran  que a menos gasto público habrá más fondos para el sector privado, ya que el sector público y el privado compiten por un número limitado de recursos.

Buen disparate neoliberal

Entérense bien de este disparate neoliberal: “El sector público y el privado compiten por un número limitado de recursos”. Refutación, hecha por un niño de 12 años: El gasto público debe ser complementario del privado en el objetivo común de aumentar la eficiencia económica. El sector privado necesita grandes inversiones públicas que mejoren la eficiencia económica del país.

Ahora las fábricas están infrautilizadas porque no hay suficiente demanda de sus productos. De ahí que sea muy importante y urgente que el gasto público aumente para que se corrija el enorme problema de la insuficiente demanda. Tal gasto público, al crear empleo provee salarios y mejora la reducida capacidad adquisitiva de los trabajadores y de sus familias.

Este gasto público es también necesario para que la productividad del sector privado aumente. Todos los servicios públicos del estado del bienestar son inversiones de futuro para el país, pues permiten aumentar el número de trabajadores que crean riqueza, pagan impuestos y cotizan a la seguridad social.

El gasto público, en contra de lo que asume la “sabiduría” neoliberal, no resta, sino suma recursos, permitiendo un mayor desarrollo de la productividad y actividad en la sociedad. El retraso económico de España se debe precisamente al escaso desarrollo del sector público en todo tipo de infraestructuras (industriales, de transporte y comunicaciones, sanitarias, educativas, etc.)

Los neoliberales se contradicen a sí mismos

Incluso Davos, el Vaticano del pensamiento neoliberal, coloca a los países escandinavos, que tienen los estados del bienestar más desarrollados (con los sectores públicos más amplios del mundo) entre los países que tienen las economías más eficientes y competitivas. ¿Qué desean los neoliberales? ¿Desean que esos países bajen impuestos, contraigan el gasto público, privaticen las empresas estatales y establezcan el despido libre y gratuito?

Un símil desacertado de Rajoy

“El Estado tiene que comportarse como las familias. No debe gastarse más de lo que ingresa”. Rajoy ha utilizado este símil muchas veces este año. Este argumento es también profundamente erróneo.

En primer lugar, la gran mayoría de familias gastan más de lo que ingresan, endeudándose. La gran mayoría de las familias se endeudan y este endeudamiento es necesario para hacer inversiones para el presente y para el futuro (por ejemplo, educación para los niños). El endeudamiento es pues una inversión que permite a las familias progresar y mejorar su nivel de vida. Ahora bien, si la familia se endeuda para comprarse coches y yates de lujo, eso sí es reprobable.

Pues, lo mismo ocurre con el Estado, que no debe endeudarse para pagar grandes sueldos a ministros, ex-ministros, alcaldes y concejales. El Estado necesita endeudarse para poder invertir en transportes, comunicaciones, educación, sanidad, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, y un largo etcétera, inversiones que son necesarias para mejorar la calidad de vida. Estos gastos son inversiones que permiten el desarrollo del país. La deuda pública en España se ha mantenido en términos muy moderados (incluso menos del 60% que permite el Pacto de Estabilidad). Puede aumentarse más sin que ello implique una carga inasumible. De ahí, la necesidad de no aplicar el criterio arbitrario del Pacto de Estabilidad y permitir un déficit del Estado que conlleve una expansión considerable del gasto público.

(Para información más detallada, con datos estadísticos de estudios rigurosos, consultar al maestro Vicenç Navarro).

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Ninguna esperanza

agosto 31, 2009

Voy a reproducir aquí un artículo que publiqué en “La Gaceta de Canarias” el 16 de octubre de 2006. Se titulaba:

Un rayito de esperanza

Muchas personas piensan que capitalismo y socialismo son ideologías antagónicas y que se excluyen mutuamente. Pero la realidad es que el socialismo necesita del capitalismo como el niño necesita de la madre para que lo saque a la luz. Los países en los que se ha intentado un socialismo sin contar con un capitalismo previo han fracasado en el terreno económico. Ahí están los casos de la antigua URSS y de la actual Cuba. Por eso Carlos Marx hacía grandes elogios del capitalismo, lo consideraba – pese a todos sus inconvenientes – un proceso necesario, imprescindible en la evolución económica de un país, la señal evidente de que el socialismo ya es posible. El capitalismo es el cimiento necesario para construir encima el socialismo. Porque ¿cómo vamos a atender a la educación y a la sanidad de las personas menesterosas si no disponemos de capital suficiente?

Según Marx serán los propios capitalistas los que traigan el socialismo, y lo harán “motu proprio” u obligados por la presión sindical o cívica. Recordemos el caso de Henry Ford, el magnate del automóvil, que reconoció a sus trabajadores el derecho a una jornada laboral limitada a 48 horas semanales. Ahora sus panegiristas dicen que lo hizo por la bondad de su corazón, y los historiadores nos hacen la crónica de las grandes luchas sindicales que llevaron a ese gran logro. Más de medio siglo antes Marx se había desgañitado condenando la iniquidad y el abuso por parte de los empresarios al imponer las jornadas laborales maratonianas.

Una institución capitalista de lo más recalcitrante ha sido siempre el Banco Mundial. Ha contribuido a enriquecer a los países ricos y a empobrecer a los pobres. Ha apoyado el neoliberalismo y la política depredadora que denunciaba el economista yanqui John Perkins en su libro autobiográfico  “Confesiones de un gángster económico”. Esa política consistía en sobredimensionar las necesidades de infraestructuras de un país para que hiciera grandes obras, pero se financiaban a base de enormes créditos que dejaban al país exhausto, teniendo que pagar una deuda externa que le impedía atender a sus pobres. Además el país rico se quedaba con la explotación de los grandes recursos naturales del país pobre.

Pues bien, esta cueva de ladrones que ha sido siempre el Banco Mundial ha hecho un concienzudo estudio económico y ha concluido que ayudar a los pobres es el mejor negocio para todo el mundo, para los pobres y para los ricos. Es algo que parece estar en consonancia con la recomendación de Jesucristo: “Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”. O sea, que si todos – incluso los ateos –buscamos con sinceridad la Justicia, seremos felices en la otra vida, y en ésta por añadidura.

El estudio del BM sobre América Latina y el Caribe lleva el título “Poverty Reduction and Growth: Virtuous and Vicious Circles. World Bank 2006”, y en él se estima que si el nivel de pobreza disminuye en un diez por ciento, el crecimiento económico puede aumentar en un uno por ciento y la inversión hasta en un cinco por ciento del PIB. Hagamos un breve resumen de dicho estudio: La pobreza es la razón del bajo crecimiento de América Latina y el Caribe, y a su vez el bajo crecimiento genera mayor pobreza (círculo vicioso). La región continúa siendo una de las más desiguales del mundo, porque los ricos no pagan impuestos; en proporción a sus rentas pagan más impuestos los pobres. En AL los hogares pobres tienen acceso a escuelas de menor calidad y sufren restricciones de liquidez, por lo que no invierten lo suficiente en la educación de sus hijos y la sociedad se priva así de la contribución de un gran número de talentos. En los países latinoamericanos los pobres carecen de acceso a créditos y seguros, por lo que una buena parte de la población no puede efectuar inversiones potencialmente rentables para la economía nacional. Resulta muy difícil atraer inversiones en todas aquellas regiones con escasa infraestructura y bajos niveles de educación.

Las soluciones que propone este informe del BM son: Acceso de los pobres a educación de calidad y sanidad gratuitas. Ampliar la cobertura de servicios públicos a los sectores y regiones más pobres (agua potable y saneamiento; vías, electricidad y telecomunicaciones rurales). Promover la microempresa y los microcréditos.

Este programa tan bonito es difícil de aplicar, porque las clases dominantes de América Latina no querrán perder sus privilegios. No querrán hacer la reforma tributaria necesaria, es decir, tributación progresiva según renta. Chávez lo intentó, hizo una reforma tímida y lo han demonizado. Pero en fin, que estas cosas las diga el BM recuerda a un rayito de sol que se cuela entre las nubes en un día encapotado. Y recuerda también la advertencia de Jesucristo: “En el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepienta que por cien justos que hagan penitencia”.

banco-mundial

Y ahora yo me pregunto: ¿Cómo fui tan ingenuo que me ilusioné con un informe del BM? ¿Cómo pudo suscitar en mí algo de esperanza? ¡Si los del BM serán siempre igual! Aunque bajen todos los ángeles del cielo a tocarles el corazón, aunque se les aparezcan todos los condenados del infierno para augurarles lo que les espera si no cambian de vida…. Siempre igual.

Con este informe queda demostrado, una vez más, que Jesucristo fue el mejor economista de la Historia: “Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui peregrino, y me hospedasteis;estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí.”

En todas las plutocracias del mundo – que se autotitulan democracias – los pobres están perseguidos con saña: Si no pueden pagar una cuota a un banco (por gastos de una enfermedad) les imponen unos intereses de demora abusivos, los precios de las viviendas están sobredimensionados, etc., etc. En cambio, un sistema que cuide a sus pobres se garantiza el mantenimiento fijo de la demanda, lo cual da estabilidad a la economía, impide las depresiones o crisis cíclicas propias del capitalismo exacerbado. Por desgracia, el Neoliberalismo Rampante no quiere reconocerlo así.

Los culpables del desempleo quieren más

agosto 1, 2009

El Neoliberalismo Rampante atribuye el elevado desempleo en España a supuestas rigideces del mercado de trabajo. Ya se han hecho en los últimos años bastantes reformas del mercado laboral, que han consistido en desregularlo cada vez más.  El desempleo, por supuesto, ha seguido subiendo. Y ahora, con la crisis, el Neoliberalismo incrementa sus ataques contra los trabajadores. El Banco de España, fundaciones financiadas por la Banca y por las Cajas de Ahorro de España, y la Patronal (la CEOE) se han confabulado para exigir otra reforma laboral. Quieren más reforma laboral, más desregulación, más abaratamiento de los costes del despido.

Está demostrado de forma fehaciente que el desempleo no se reduce desregulando el mercado de trabajo, sino aplicando políticas expansivas (sobre todo en servicios sociales), en lugar de contraer el gasto público. La OCDE reconoció en su último informe (2006) que “de nuestros análisis de los países de la OCDE podemos afirmar que el impacto de las medidas proteccionistas de empleo (lo que los liberales llaman rigideces laborales) es estadísticamente insignificante para explicar el nivel de desempleo en un país de la OCDE”.

¿Quién ha sumido a España en esta crisis? ¿Esa supuesta rigidez del mercado laboral? Pues no. Fueron precisamente los que ahora claman contra esa supuesta rigidez como origen de todos los males. Fueron los bancos y cajas de ahorro, aliados con la industria inmobiliaria y de la construcción, y con el apoyo del Estado español y todas sus instituciones, incluida el Banco de España. Ya el crédito era el más caro de la UE, y uno de los más caros del mundo. Los empresarios no podían innovar, porque los intereses bancarios se lo impedían.

En la UE, cuanta mayor protección social tiene un país, menor desempleo. En los países escandinavos y en Holanda, donde el gasto promedio en protección social es 30% del PIB, el desempleo es el menor. En cambio en España, donde el gasto en protección social es sólo 19% del PIB, (el menor en la UE-15, después de Irlanda, con el 18%) el desempleo es el mayor. ¿Y qué quiere el Neoliberalismo Rampante? ¿Que los trabajadores españoles renunciemos a la escasa protección social que tenemos? España e Irlanda, los países con menor protección social, son los que están destruyendo más empleo en la UE, porque no hay mercado laboral que cree más empleo que el de los servicios sociales básicos: sanidad, educación, asistencia social y sanitaria.

En resumen: Los que han creado el desempleo exigen la reforma laboral, que conducirá a aumentar el desempleo.

presidente CEOE Gerardo Diaz Ferran

Éste caballero sin caballo (¿entonces por qué lo llaman caballero?)  es Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal española, experto en disimulos. Le plantea a Zapatero un “diálogo social” poniéndole condicones desorbitadas, desaforadas, descaradas  y deslenguadas. Le dice: “Necesitamos liquidez para crear empleo. Tiene que rebajarnos 5 puntos las cotizaciones que pagamos por los trabajadores”.  Zapatero alucina, ve que eso es agravar la crisis de los asalariados. Pero como los medios de comunicación pertenecen  a los bancos, a las cajas de ahorro y a las grandes empresas, se asusta, y “le concede” al astuto una rebaja de 1,5 puntos, que son 12.000 millones de euros.

urdangarin

Y éste es Iñaki Urdangarín, que tiene su mercado laboral excesivamente regulado, pues, según dice la revista “Hola”, le pagan en un puesto de la Telefónica en Washington un millón de euros al año. Él protestó, dijo: “Ni que yo fuera ingeniero de Telecomunicación. Con 180.000 euros al año, lo que cobra mi esposa en la Obra Social de la Caixa, me conformo. El resto debe darse para sacar adelante leyes sociales sin financiación suficiente, como la  de Dependencia”. No le hicieron caso. Le dijeron: “Cállese, o lo acusamos de deslealtad a la patriay a sus principales instituciones: los Bancos, las Cajas de Ahorro y la Patronal. Queremos más desempleo, para negociar con más holgura”.

Falacias neoliberales

junio 24, 2009

Es lo que yo digo: Las falacias neoliberales, que tienen tan asustado a Zapatero, se combaten con rigor intelectual. Tenemos que leer al maestro Vicenç Navarro si no queremos morirnos de asco ante la campaña de propaganda intensiva, al estilo de la Coca Cola, de los neoliberales. He aquí un resumen de uno de los último artículos del maestro:

Por qué los economistas y medios liberales están equivocados

19 de junio de 2009

El Premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, critica a aquellos economistas que niegan la necesidad de estimular el crecimiento económico y la producción de empleo a través del incremento de la inversión pública.

El Presidente Herbert Hoover bajó el gasto público para equilibrar las cuentas del Estado, alcanzando incluso un superávit, en el año 1929-1930. La economía sufrió un gran bajón; el desempleo alcanzó a ser el 23% de la población activa; desaparecieron ocho millones de puestos de trabajo.

Ello explica que Franklin D. Roosevelt ganara las elecciones y a partir del año 1933 el  gasto público se dobló en un año y el crecimiento del déficit público alcanzó el 4,3% del PIB. La economía estadounidense aumentó un 10% al año desde 1934 a 1936, y el desempleo bajó al 9% de la población activa. Roosevelt, en años posteriores,  aumentó de nuevo el gasto público, permitiendo un aumento del déficit del Estado. El desempleo bajó de nuevo, descenso que fue facilitado por la entrada de EEUU en la II Guerra Mundial, lo cual significó un enorme incremento del gasto público. Hasta aquí los datos.

En España comienza ya a generalizarse (¡por fin!)  que hay que aumentar las inversiones públicas como manera de crear empleo y a la vez modernizar el país. Ahora bien, esta política de inversiones en obras públicas y en educación y en investigación y desarrollo, aunque necesaria, es insuficiente. Se requieren, además, inversiones en los servicios públicos del Estado de Bienestar.

Una campaña liberal con gran apoyo mediático  intenta explicar el escaso desempeño económico español como consecuencia de lo que se considera un excesivo número de empleados públicos. Lo que tales escritos definen incorrectamente, erróneamente y (creo) maliciosamente como funcionarios, no son funcionarios. Incluyen como tales a todas las personas empleadas en el sector público, trabajando en su mayoría en los servicios del estado del bienestar, como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios de dependencia, vivienda social, servicios sociales, además de correos, transportes públicos, servicios de seguridad pública y otros. Estos empleados tienen distintos tipos de contratos, de los cuales, por cierto, los funcionariales son una minoría (28%).

En realidad, en todos los países de la UE-15  el número de empleados en el sector público es mucho mayor que el número de empresarios y autónomos. Así, veamos el porcentaje de personas adultas que son empresarios y autónomos:

España (10,64%). Promedio de la UE-15 (9,78%)

Porcentaje de personas adultas trabajando en el sector público:

España  (9,51%). Promedio en la UE-15 (16,00%).

Dinamarca ( 29,54%). Finlandia (19,00%). Suecia (21,34%).

Me abruma y agota la constante manipulación de los datos que algunos de los medios de mayor difusión del país hacen para promover su ideología transformándolos en meros instrumentos de propaganda en lugar de ser medios de información.

VicencNavarro

Vicenç Navarro

http://www.vnavarro.org/

El neoliberalismo, la pandemia de nuestro tiempo

mayo 27, 2009

La ideología neoliberal domina, no ya en las grandes empresas, sino en los gobiernos, en las Universidades, e incluso en todas las clases sociales, hasta en las más desfavorecidas. Esto es así debido a la propaganda intensiva, ese tipo de propaganda que fuerza a la gente a tomar bebidas basura que le producirán osteoporosis y comidas basura que la obligarán a hacerse un bypass en la aorta. Ya lo dijo Marx: La clase dominante, que posee los medios de producción industrial, también posee los medios de producción espiritual, y a través de sus imperios mediáticos impone con facilidad las ideas que le apetecen.

El neoliberalismo dice ser la ideología de la eficiencia, de la competencia y de la libertad de mercado. El neoliberalismo impone su ley a los gobiernos, hasta a los más poderosos. Bush se dedicó a socializar las pérdidas de los grandes bancos, mientras que durante años las ganancias fueron para los accionistas privados y para los directivos, con sueldos de escándalo. El neoliberalismo no es nada liberal. Es una ideología muy intervencionista a favor de los ricos. Un país rico presiona para firmar un tratado de libre comercio con un país pobre. El rico le vende productos manufacturados al pobre, y éste no cobra aduanas. Pero cuando el pobre quiere venderle productos agrícolas al rico, se encuentra con que éste tiene muy subvencionada su propia agricultura. En Kenia un litro de leche holandesa cuesta más barato que cuatro litros de leche keniata.

No se puede hacer nada contra el neoliberalismo. No pueden hacer nada los gobiernos, ni los partidos políticos, ni los sindicatos, ni las organizaciones sociales no gubernamentales ni los grandes filósofos o economistas. Con la crisis económica vemos que el neoliberalismo no tiene ni la más mínima intención de corregirse. Los neoliberales no quieren reconocer ni siquiera su pecado más grave, que es el de eliminar la demanda. Ellos ofertan maravillas de yates, coches, viviendas de todo tipo, viajes, gimnasios… Una oferta inacabable. Pero ni los pobres ni la clase media podemos plantear suficiente demanda. Ésta es la única esperanza teórica que tengo: Que el neoliberalismo abra un poco la mano y permita que a los pobres y a la clase media se les suban sus salarios, de modo que siempre se mantenga un nivel de demanda suficiente para evitar las crisis cíclicas. Y digo esperanza teórica porque en la práctica no ocurrirá: Lo primero que están pidiendo los neoliberales para salir de la crisis (para salir ellos) es reducción de los salarios. La única solución la tiene Aquél que fue el mejor economista de la Humanidad, pues dijo: “Bienaventurado eres porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me hospedaste, estuve desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, en la cárcel y viniste a verme”. O, dicho con palabras de Marx: Hay que distinguir entre necesidades básicas del ser humano, (que son alimentación, vivienda, sanidad y educación), y necesidades de las otras, creadas por la propaganda comercial. Si el neoliberalismo respetara esas necesidades básicas y siguiera especulando con las otras, tendríamos demanda suficiente, y por tanto, no volverían las crisis cíclicas. Pero no: Los neoliberales son insaciables, quieren lucir buenos ropajes y además vestirse con la camisita del pobre.

milton%20friedman[1] Y tú que te creías el rey de todo el mundo, y tú que nunca fuiste capaz de perdonar, y cruel y despiadado de todo te reías, hoy imploras cariño aunque sea por piedad…